Por Héctor de Mauleon

“No fue un robo, parece que llegaron a ejecutarlo”, dijo el gobernador de Tabasco, Arturo Núñez.

Ayer, a las 10:47, fue asesinado al salir de su domicilio en Villahermosa, Tabasco, el periodista Juan Carlos Huerta. El conductor del programa de radio Panorama sin reservas y conductor del noticiero de televisión del canal Notinueve, era considerado, según el propio gobernador, “un comunicador líder”.

Al salir del fraccionamiento en que habitaba, un vehículo (presuntamente una camioneta gris) se le emparejó, le cerró el paso e impactó en la defensa delantera del BMW en que viajaba el periodista. Un hombre bajó y disparó en dos ocasiones contra Huerta. El agresor huyó con dirección al Boulevard Bicentenario.

Cuando la policía llegó a la calle Flor del Trópico, donde se dieron los hechos, la marcha del BMW estaba apagada. El cristal de la portezuela del conductor se hallaba quebrado. El asesino había “tapado” dicha ventanilla con los tapetes del auto, de modo que el cadáver del comunicador no era visible. Peritos de la PGR y la Fiscalía estatal localizaron dos casquillos percutidos calibre .45.

El mismo día en que Huerta fue asesinado se cumplió un año del asesinato del periodista Javier Valdez en Culiacán, Sinaloa. El crimen también ocurrió a la luz del día (las 12:00 horas). También a Valdez se le emparejó un vehículo y le cerró el paso. El periodista, que acababa de publicar una entrevista con un enviado del narcotraficante Dámaso López Núñez (se afirma, incluso, que el entrevistado fue el propio Dámaso), fue obligado a descender de su auto e hincarse. Su agresor le disparó 12 veces.

El mismo día, también, se cumplió un año del asesinato, en Autlán, Jalisco, del periodista Jonathan Rodríguez, hijo de los dueños y directivos del semanario El Costeño. El crimen sucedió también a la luz del sol (17:00). También a Rodríguez —que viajaba en compañía de su madre— un vehículo le cerró el paso. Hombres armados descendieron, abrieron la portezuela del piloto y comenzaron a disparar. El periodista recibió cuatro disparos.

Un testigo declaró que había visto al vehículo agresor rondar la casa de Rodríguez un día antes del crimen. El periodista y su madre regresaban de denunciar ante el presidente municipal de Autlán las amenazas que Rodríguez había recibido tras publicar una nota sobre la supuesta muerte del líder criminal de la zona, durante un enfrentamiento sostenido entre militares y un grupo de sicarios.

Juan Carlos Huerta se une al rosario de periodistas asesinados en México (más de cien de 2000 a la fecha) y es el cuarto que muere de manera violenta en 2018. El 13 de enero Carlos Domínguez, columnista del portal Horizonte de Matamoros, fue interceptado en el centro de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Mientras esperaba la luz verde de un semáforo, varios hombres rodearon el vehículo, rompieron la ventanilla del Focus que conducía y ahí mismo, en el asiento del conductor, le asestaron 21 puñaladas. Seis sujetos involucrados en el homicidio fueron detenidos meses más tarde.

Según el procurador de Tamaulipas, tres eran periodistas. El crimen, dijo el funcionario, estaba ligado con el trabajo periodístico de la víctima.

El 21 de marzo, en el estado de Veracruz, el ex colaborador del periódico La Opinión de Poza Rica, y administrador del sitio Enlace Informativo Regional, Leobardo Vázquez Atzin fue asesinado frente a su domicilio. Su mujer lo halló a un costado de su casa. No había rastro de los agresores.

Entre ambos crímenes figura el de la bloguera Leslie Ann Pamela Montenegro, conocido como Nana Pelucas. Hombres armados la mataron en un restaurante de Acapulco.

Disfrazada con una peluca y unos lentes, Montenegro se mofaba de la política local y denunciaba casos de corrupción. Había recibido amenazas por sus críticas.

La Fiscalía General de Guerrero reveló que un servidor público y el Cártel Independiente de Acapulco serían los responsables de su muerte: según el entonces fiscal, la bloguera tenía información privilegiada de un grupo del narcotráfico.

Un equipo de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión, FEADLE, viajó ayer a Villahermosa. Según se informó, comenzará la revisión de las líneas editoriales que Juan Carlos Huerta manejaba, y su entrecruzamiento con el contexto político y de la delincuencia organizada en Tabasco.

En cuanto al periodismo mexicano, otra vez la muerte tuvo permiso.

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La Fiscalía General de Guerrero reveló que un servidor público y el Cártel Independiente de Acapulco serían los responsables de su muerte: según el entonces fiscal, la bloguera tenía información privilegiada de un grupo del narcotráfico.
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