Motorola redefine su estrategia: del diseño certificado por Pantone a la autonomía extrema

Motorola ha decidido dar un golpe sobre la mesa este año con una renovación integral de su catálogo que ataca dos frentes muy distintos: el estilo premium y la resistencia pura. La marca, que ha mantenido una presencia sólida en el mercado mexicano, presenta un salto de calidad notable con su nueva familia Edge 50, al mismo tiempo que reevalúa su icónica serie Power con el Moto G57. Esta dualidad muestra cómo la compañía busca satisfacer tanto a los usuarios que priorizan la estética y la fotografía como a aquellos que simplemente necesitan que su celular no se apague en días.

La alianza con Pantone y el salto visual de la serie Edge 50

Lo primero que salta a la vista con los nuevos lanzamientos es la colaboración estratégica con Pantone. Motorola no solo busca que sus equipos se vean bien, sino que ha conseguido una certificación específica de los coloristas de Pantone tanto para la calibración de sus pantallas como para la fidelidad en la captura de fotografías. Esta familia, encabezada por los modelos Edge 50 Pro y Edge 50 Fusion, llega presumiendo diseños estilizados, acabados en cuero vegano y la ya clásica protección IP68 contra agua y polvo que la marca ha estandarizado en sus gamas altas.

El protagonista de este despliegue es el Motorola Edge 50 Pro. Aunque guarda un parecido innegable con el modelo Ultra, este dispositivo apuesta por un equilibrio interesante en sus componentes internos. Bajo el cofre nos encontramos con un procesador Qualcomm Snapdragon 7 Gen 3, respaldado por 12 GB de memoria RAM y un almacenamiento generoso de 512 GB. Motorola ha implementado una función de memoria virtual para potenciar el rendimiento, asegurando que el equipo fluya sin problemas incluso en tareas exigentes, aunque técnicamente se sitúe un escalón por debajo de los buques insignia más potentes del mercado.

Pantallas veloces y carga de alto rendimiento

Donde el Edge 50 Pro realmente quiere brillar es en su panel pOLED de 6,7 pulgadas. Con una resolución de 2.712 x 1.220 píxeles y un brillo pico de 2.000 nits, la experiencia visual promete ser de primer nivel. Sin embargo, el dato que atraerá a los gamers y consumidores de multimedia es su tasa de refresco de 144 Hz, superando los 120 Hz habituales. Además, el apartado sonoro no se queda atrás gracias a la inclusión de altavoces estéreo con Dolby Atmos y la tecnología Snapdragon Sound para mejorar la latencia en audífonos Bluetooth.

La autonomía de este modelo Pro se confía a una batería de 4.500 mAh. Si bien el amperaje puede parecer estándar, la tecnología de carga es impresionante: soporta TurboPower de 125W por cable y 50W de forma inalámbrica. En el apartado fotográfico, la marca integra los nuevos sensores Lytia en una configuración triple. La cámara principal de 50 megapíxeles destaca por una apertura f/1.4, diseñada para captar hasta un 64% más de luz, acompañada de un gran angular de 13 megapíxeles y, algo muy valorado en este segmento, un teleobjetivo de 10 megapíxeles con zoom óptico 3x y estabilización óptica.

Por su parte, el Motorola Edge 50 Fusion se presenta como la opción más accesible sin sacrificar la esencia del diseño. Mantiene la pantalla pOLED de 6,7 pulgadas a 144 Hz y la protección Gorilla Glass 5, pero ajusta su motor interno con un Snapdragon 7s Gen 2. Curiosamente, este modelo gana en batería con 5.000 mAh, aunque su carga rápida se reduce a 68W. En cuanto a cámaras, prescinde del teleobjetivo pero conserva un sensor principal LYTIA con estabilización óptica y una cámara frontal de 32 megapíxeles.

Moto G57 Power: ¿Sigue siendo el rey de la batería?

Mientras la serie Edge busca conquistar por los ojos, el nuevo Motorola Moto G57 Power tiene una misión diferente: la resistencia bruta. Este dispositivo llega con una inmensa batería de 7.000 mAh, una cifra que en años anteriores lo habría convertido en una rareza excepcional. El equipo cumple con creces su promesa de autonomía, logrando más de 20 horas continuas en pruebas de Wi-Fi y ofreciendo un rendimiento sólido que no sufre de estrangulamiento térmico incluso bajo uso prolongado.

No obstante, el mercado ha cambiado. Lo que antes era un factor diferencial único de la serie Power, ahora se ha convertido en una característica que otros fabricantes también están adoptando. Competidores directos como el Xiaomi Redmi 15 5G no solo han igualado estas capacidades, sino que en algunas pruebas logran tiempos de ejecución ligeramente superiores. Esto pone a Motorola en una encrucijada: tener una batería gigante ya no es suficiente para destacar en un segmento cada vez más saturado.

A pesar de esto, el Moto G57 Power sigue siendo una opción muy recomendable. Su diseño es robusto y atractivo, el peso se mantiene en límites razonables a pesar del tamaño de la pila, y su pantalla ofrece buen brillo sin el molesto parpadeo PWM. Sin embargo, tiene áreas de oportunidad claras: sus cámaras y altavoces son apenas adecuados para su rango de precio y, lo que es más crítico, su soporte de actualizaciones de software sigue siendo corto en comparación con las tendencias actuales. Motorola tendrá que trabajar más duro en futuras generaciones para diferenciar sus modelos Power más allá de los miliamperios si quiere mantener su liderazgo en la gama de entrada.

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