La serie T de Xiaomi: Difuminando la línea entre la gama media y la premium
Haciendo a un lado las familias POCO y Redmi, la oferta de celulares de Xiaomi tiene una estructura bastante fácil de entender. A principios de año nos sueltan sus equipos insignia con los mejores componentes del mercado, como lo vimos recientemente con los Xiaomi 13 y 13 Pro. También tienen sus versiones Lite, que son más ligeras tanto en peso como en especificaciones, y por supuesto, están esos modelos pensados para los usuarios más exigentes y de nicho, como el 13 Ultra. Pero justo en medio de todo este ecosistema vive la serie T. Esta línea siempre se ha caracterizado por ofrecer teléfonos con un precio más accesible que los lanzamientos de principios de año, pero con un equilibrio de características que te hace dudar si realmente necesitas gastar más.
El antecedente directo: potencia y carga irreal en la familia 11T
Para entender de dónde viene esta fórmula del éxito, vale la pena voltear a ver lo que la marca hizo en su momento con el Xiaomi 11T Pro. Este equipo fue una propuesta bastante interesante para la gama alta de la compañía, sobre todo porque marcó ese punto exacto en el que decidieron quitarle la palabra “Mi” al nombre de sus teléfonos. Si lo comparábamos con el Mi 11 Pro que había salido en marzo de ese mismo año, las diferencias eran mínimas.
Traía un diseño con pantalla plana AMOLED de 6.67 pulgadas y un borde inferior casi invisible, algo que recordaba bastante a los diseños recientes de Apple y que se alejaba de esas pantallas curvas tan de moda en el mundo Android. Eso sí, la parte trasera de plástico mantenía las curvas en todos sus bordes y acomodaba un gran módulo rectangular para su cámara triple.
Hablando de sus entrañas, el 11T Pro no escatimaba en nada. Venía con el mismo procesador Snapdragon 888 de los modelos más caros, acompañado de una cámara principal de 108 megapíxeles, un lente ultra gran angular que bajó un poco a 8 megapíxeles y un telefoto de 5. Para las selfies, contaba con un sensor frontal de 16 megapíxeles alojado en un pequeño agujero en la pantalla. Y vaya, la verdadera estrella de la hoja de especificaciones era su batería de 5,000 mAh con carga ultrarrápida de 120W. Podías pasar del 0 al 100 por ciento en unos impresionantes 17 minutos, algo que sonaba irreal.
Además, incluía lector de huellas lateral y bocinas estéreo afinadas por Harman Kardon. Este modelo llegó a Europa en octubre de ese año con un precio base de 649 euros, disponible en colores Gris Meteorito, Blanco Luz de Luna y Azul Celestial. Junto a él se lanzaron sus hermanos menores. Por un lado, el Xiaomi 11T normal costaba 499 euros y compartía casi el mismo diseño, pero traía el chip MediaTek Dimensity 1200 Ultra y una carga de 67W. Por el otro, el 11 Lite 5G NE se ofreció por 369 euros, integrando un procesador Snapdragon 778 con 5G, cámara principal de 64 megapíxeles y una pila más modesta de 4,250 mAh.
La madurez del concepto: probando el Xiaomi 13T Pro
Toda esta herencia de buenas especificaciones nos trae a la actualidad. Llevo un par de semanas usando como equipo principal el Xiaomi 13T Pro para este análisis y la verdad es que me ha dejado sorprendido. De hecho, considero que es de los celulares más recomendables de este año y la prueba perfecta de cómo están rompiendo la barrera con los modelos más premium a base de puro equilibrio.
Si revisamos lo que trae bajo el capó, es un verdadero monstruo. La pantalla creció ligeramente a 6.69 pulgadas; se trata de un panel AMOLED con resolución de 2,712 x 1,220 píxeles que entrega una densidad de 446 píxeles por pulgada. Se siente increíblemente fluida gracias a sus 144 Hz de tasa de refresco y, si estás bajo el rayo del sol, su brillo alcanza unos picos absurdos de hasta 2,600 nits. El cerebro de esta máquina es un MediaTek Dimensity 9200+, que viene respaldado por 12 o hasta 16 GB de memoria RAM. En cuanto a espacio no te vas a quedar corto, ya que hay versiones de 256 GB, 512 GB e incluso 1 TB de almacenamiento con tecnología ultrarrápida UFS 4.0.
En el apartado fotográfico también vemos un salto importante que lo acerca a sus hermanos mayores. La cámara principal ahora es de 50 megapíxeles con estabilización óptica, acompañada de un lente gran angular de 12 megapíxeles y un telefoto 2x que también alcanza los 50 megapíxeles. La cámara frontal por su parte subió a 20 megapíxeles. Todo este hardware se empaqueta en un cuerpo de 206 gramos y 8.49 milímetros de grosor que corre sobre Android 13 con la capa de personalización MIUI 14.
Lo que sigue intacto, afortunadamente, es su tremenda batería de 5,000 mAh manteniendo esa bestial carga de 120W que vimos en generaciones pasadas. Y claro, incorpora todo lo que esperarías en conectividad de última generación: soporte para redes 5G, el nuevo estándar WiFi 7, Bluetooth 5.4, tecnología NFC y GPS. Es un teléfono que toma la fórmula original de darte lo mejor por tu dinero, la pule al máximo y la lleva a un nivel donde realmente te cuestionas si vale la pena pagar el doble por un equipo tradicional de gama alta.